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 LA POLICIA.-                                                                                                                          L. Soriano

Desgraciadamente la policía española no solo no ha evolucionado nada, sino que en muchos aspectos ha retrocedido en cuanto a lo que un cuerpo de seguridad, servicio y protección debe ser. Lamentaría herir alguna sensibilidad  y sobre todo que me esgrimieran el típico tópico de la “no generalización”, donde se esconden siempre los “malos” para continuar con sus igualmente malas prácticas. La policía que padecemos ante todo sufre de un bajísimo nivel cultural. El que no quiere hacer nada que requiera esfuerzo intelectual alguno encuentra en los distintos cuerpos el primer incentivo. Ajustándose a la sentencia de que “bien trabaja el que no quiere trabajar”. Además el que padece algún complejo  y necesita abalorios, uniformes y equipos, incluso armas, que suplan sus carencias y le den poder sobre sus conciudadanos, se encuentra como pez en el agua entre ellos. Y finalmente, reciben de mandos tremendamente incompetentes y sesgados, un entrenamiento fatal. A la vista de los resultados que obtienen, esto es prácticamente indiscutible.

Nuestra policía, en la inmensa mayoría de los casos, es fatua y “chulesca”, no respeta ningún derecho del ciudadano, su intención solo es estorbar y reprimir, jamás ayudar o proteger y tanto los modos como las actitudes son terriblemente agresivos y obstruccionistas. Si a esto se le suma la necesidad que les inculcan de que recaudar en nombre de la “seguridad”, es prioritaria y muchas veces sus emolumentos dependen de lo que machacan al ciudadano, tenemos unos Robocops de pacotilla, pero peligrosos y “jodelones”.

Siguen siendo amedrentadores de contribuyentes y ciudadanos normales, ya que a los asesinos de la carretera y a los delincuentes de altos vuelos ni los huelen. Hay otros que son peores, como los del, GAL, el trágico 11m, el Faisán, los que desaparecen la droga de las requisas o comercian con armas confiscadas, contrabandeando con lo que pescan. Recientes detenciones conspicuas confirman esta apreciación. Son incapaces, salvo en situaciones extremas y en contados individuos y muestras de heroísmo individual, de ayudar a sus vecinos. Se escaquean lo que pueden, trabajan muy poco y muy mal, beben mucho una mayoría y confunden el respeto  que deberían infundir, con el terror que les gusta sembrar. La de Tráfico es la peor de todas, en maneras, modos y actuaciones. Además con esos mandos obsesionados con la recaudación, no se ocupan más que de multar a los que suponen que van a pagar. Por las razones más peregrinas multan y encima les han creado unas leyes para que sean Jueces, ya que es imposible recurrirles nada de lo que digan, sean irrecurribles sus maquinaciones y al que trate de defenderse, le puede caer la del pulpo. En esto es mucho peor que la policía de Gris que nos perseguía en los 70.

Por otra parte, nuestra policía no está especializada, salvo en líneas finas de algunas actividades muy concretas. Normalmente todos hacen de todo y esos cerebros privilegiados hacen cursos a la medida de su capacidad de un par de semanas o tres para especialidades de rigor. El viejo mito de la eficacia  afamada de la policía española, si alguna vez existió, fue todo, pero fue.        En este momento, toda la policía, es de una inoperancia supina y los ladrones, asesinos y delincuentes en general, campan por sus respetos con la inapreciable ayuda de legisladores desquiciados  y jueces muy desmotivados, que les dan además la excusa para solo atentar contra ciudadanos de a pié que son más vulnerables, en vez de erradicar a mafias y a “gente peligrosa”.

Nuestra policía necesita una renovación completa, de arriba abajo, empezando por los mandos y por los educadores e instructores que son lo peor; por las materias, por la forma de exponerlas, de interpretarlas y de llevarlas a la práctica, con el pésimo resultado que se observa en la práctica generalidad de los cuerpos. La selección de candidatos, es otra tarea altamente mejorable, ya que el criterio que se emplea es igualmente nefasto.                                       Por todo lo expuesto, creo sinceramente que también en esto estamos a la cola, con una de las peores policías del mundo occidental.  A reflexionar

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