Escenas Valencianas-
L Soriano
Valencia ha tenido un gran significación en mi vida. Desde mi
primer viaje en 1952 con 10 meses, has
hoy mismo, que ando preparando un viaje a ver a mi primo y a mis dos primas con las que mantengo una buena relación.
Quiero plasmar antes de que me olvide de los personajes que
de una manera u otra formaron parte de mi vida Valenciana.
Mis recuerdos, que tratare de ordenarlos para exponerlos
mejor, empiezan a mis 7 años, en mi primera comunión. Lorenzo y Antonia, mis
padres, valenciano el, de Torrente, canaria del sur de Gran Canaria ella ,y mis tios, ella Ana Maria hermana y el Marido Jose se casaron casi a la vez y mi
nacimiento fue 3 meses antes que la primogénita de mis tios. Mis Padres viajaban
todos los años a Valencia en Junio y se quedaban hasta Septiembre. En barco, se
tardaba un mínimo de 5 dias, a veces 7, porque llevaban coche y muchas cosas de
Canarias para la familia.
Mis recuerdos se centran en el Pueblo de Torrente, al sur de
valencia, camino de alicante, destino de los “churros” que llegaban a Valencia
en busca de trabajo por la pista de Ademuz.
La calle San Cayetano era una bonita calle, ancha, a la entrada
del Pueblo, después del barranco por un lado estaban los Cafis, pirotécnicos,
con una tragedia en su historia con muertos de la profesión. Frente a ellos
Vicentico el Coixo, con su colmado impecable y lleno de exquisiteces, listas
para los paladares finos y delicados valencianos. Vicentico era rudo y grandón,
arrastraba una pierna destruida por un tranvía. Viudo y vuelto a casar con una
moza recia y de buen ver, 20 años mas joven, dispuesta a heredarle.
Enfrenre estaba la preciosa casa de mis abuelos Lorenzo y
Ana Maria. Y sobre ella ocupando la mitad del solar la casa de mi tio Pepito,
el hermano pequeño de mi padre.
Seguia la casa de Herminieta que la recogieron sus tios, y
era fantástica, Su sonrisa de gata de ojos achinados, alta flaca de manos y
pies grandes, trabajadora. Se alegraba de vernos siempre. Buenso eramos la novedad del la
calle y de parte del pueblo. Como estrellas de Rock. Los coches de mi padre y
las ropas mia y de mi madre los sacaban de sus aburridas vidas.
Remo seguía, Manuel Remohí Roig, serio , grande, fuerte, me
protegia de los envidiosos del barrio. Frente a el, estaban los Ruros, el tio
Ruro que tenia una mula que tiraba de un carrito precioso, y su enorme y morena
mujer, padres de tres hijas y un hijo. una de las cuales se caso con el hermano de mi padre.








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