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LA FASCINACIÓNResultado de imagen de fascinacion
Violeta Yangüela
Sin ninguna duda la muerte del dictador Fidel Castro es la mayor expresión de la fascinación. El líder de la Revolución Cubana no solo conquistó Miami, conquistó al mundo.
Con su uniforme verde olivo, sus interminables discursos y sobre todo y más que todo su eterno anti imperialismo yanqui, marcó, influyó y accionó en la historia iberoamericana y más allá.
En la actualidad su triunfo anti imperial lo ha contemplado  con la presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama que acompañado por su esposa Michelle, sus dos hijas, Malia y Sascha y también su suegra,  ha  recorrido el Casco Histórico de la Habana, guiado por Eusebio Leal.
 Por supuesto no faltaría una conferencia de prensa junto al hermano y heredero presidente, cual monarquía,  en el Palacio de la Revolución. 
Para animar el encuentro, tampoco podía faltar el beisbol fuera de la gira con la asistencia de ambos mandatarios a un partido entre un equipo cubano y uno estadounidense.
Ha muerto Fidel en su cama.  La impunidad por sus crímenes es justificada, los fusilamientos, miles de presos políticos no merecen la justicia terrenal. El argumento de las políticas de salud y educación para todos justifica la impunidad.
Y según los que llevan las cuentas,  esa educación es lo que le permite a Cuba “exportar” más de 50,000 médicos y técnicos que laboran en 66 países  con una rentabilidad de más de 5,000 millones de dólares para el Estado cubano.
Y esa salud es por la que el médico español Luis García Sabrido, jefe del servicio de Cirugía del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, fue el responsable de atender la salud del Comandante a pesar del  sistema de salud  cubano  que  cuenta con la cifra de médicos más alta de Iberoamérica
De la liberación de la dependencia del imperio estadounidense pasó a la dependencia de la Rusia Soviética y en la actualidad de Venezuela, los derechos civiles y la libertad cercenada, millones de exiliados, miles de presos políticos, miles de muertos  y un país encerrado, ese el legado del dictador Fidel Castro.
Pero como siempre para algunos hay dictadores que no lo son y otros que si lo son. El mejor ejemplo son las dos portadas  del periódico El País de España.  A la muerte de Pinochet, la portada decía: “Muere Pinochet sin responder de sus crímenes ante la Justicia”. Ese era un dictador.   A la muerte de Fidel, la portada decía: “Muere Fidel Castro, símbolo del sueño revolucionario”.  Fidel no fue un dictador, Fidel es un mito.
 v.yanguela@codetel.net.do


CUBANOS


CUBANOS. L SorianoResultado de imagen de cubanos

No soy de los que se revuelcan en las desgracias ajenas, pero lo que va a quedar muy claro después de la muerte del Tirano es que los Cubanos no tendrán una salida feliz a corto plazo. El Monstruo de Biran, los ha sometido de tal manera y ha sido tan grande su desprecio, que ni siquiera les ha dejado una salida digna de libertad y dignidad para después de su muerte. Por otra parte, tampoco los cubanos pasaran a la historia por haberse rebelado contra esa banda de asesinos encabezada por el gallego de Holguín que les robaron la capacidad de discernir en libertad, de decidir y de prosperar. Con casi tres millones o el 25% de la población fuera de Cuba, el Cubano no se planteo nunca seriamente, con miles de excusas y diversas explicaciones, el sacarse de encima esa tiranía, y esa vida sometida. No. La mayoría de los cubanos, no defendieron nunca el derecho de la disidencia a discrepar y a protestar por las aberraciones que día tras día cometía el sistema más absurdo que el mundo ha conocido. Con cárceles y muertos, con torturados, fusilados condenados y exterminados, la mayoria hace que lo ignora, o que es falso. Fueron a guerras lejanas como conejos al sacrificio. Padecieron hambre y carestía, enfermedades y necesidades básicas y de dignidad. Y lo peor es que hoy nada ha cambiado, y siguen padeciendo todo lo malo. Pero ellos que no pueden distinguir el bien del mal por la opresión a la que han sido sometidos, no pueden reconocer tanta ignominia, y tanta anulación. Entonces, defienden a Fidel, incluso muchos de los exiliados, no soportan que se le critique o se critique a Cuba o a los cubanos. Utilizan las consignas del régimen para defenderse y donde parapetarse. Con Fulgencio estaban peor, que el Comandante lo intento pero los americanos no lo dejaron. Que ellos allí Vivian bien. Alguno que hasta coche tenia. Un disparate, un drama, a veces, una tragedia.  Como Frida que murió pintando a Stalin ya que su cerebro, diminuto, no podía aceptar haber colaborado con un perverso criminal en actos terribles. Como Lope de Aguirre, que obligaba a cometer atrocidades a sus tropas para que jamás se volvieran atrás porque no habría perdón. Los cubanos viven en un secuestro voluntario, y donde mejor se encuentran es en la miseria y en Cuba, aunque convivan con gente con actuaciones desesperadas con la excusa de sangre caliente. Ofreciéndose por medias y por tabaco. Trabajando para producir dólares al régimen y cobrando pesos sin valor y con 50 años de cartillas de racionamiento, y viviendo en habitáculos estrechos e insalubres, hacinados y con una sanidad falsa, de cartón piedra, sin medicinas, instrumentales ni recursos. Medio mundo alaba esa "basura de revolución", y la ponen de ejemplo, porque mucho más de medio es totalitario y represor, y enfrentarse a ello es complicado. Los medios le adoran inexplicablemente salvo por la maldad humana y la falta de escrúpulos. Les gustaría ser como Fidel, sin nadie que les tosa y les discrepe o corrija. Por muchas barbaridades, tropelías, atrocidades y aberraciones que cometa. La prensa, los medios, los políticos, defienden siempre al opresor, como ya lo decía Hitler. Cierto que de una Dictadura de signo fascista o de derechas se sale mejor y se la combate mejor. De hecho ya no quedan de ese signo. Solo quedan de Izquierdas, comunistas o socialistas. Pero concluyo como empecé y convengo en que a los cubanos les da bastante igual quien se les suba encima. Así es el "curioso"  comunismo caribeño. A reflexionar.

Ratonera


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L Soriano
Realmente los españoles están atrapados en una "ratonera". Esa sensación es abrumadora y lo llena todo. La "clase" política, completa, sin excepción, agrupada con variopintos colores diferenciadores pero con un tronco común de amplia base ideológica en sus dirigentes por los objetivos que persiguen, nos tienen atrapados.
Nadie nos protege, nadie nos da esperanza, nadie actúa en beneficio común y en busca de la mejora ciudadana. Todos están de acuerdo en lo cortoplacista, en lo inmediato, en mantenerse en el poder y ejercerlo para su beneficio. Sin pensar en planear el futuro ni siquiera el inmediato. Es impresionante que la única salida que dejan sea una catástrofe o la violencia porque controlan las llaves de todo lo que se pueda resolver con discrepancia sólidamente argumentada. Tienen el BOE, La policía, lo que es peor, el Ministerio de Hacienda, y el remate de la maldad al frente.             Lo peor de la banda, que siempre va "mas allá" de lo necesario para que nada sea insuficiente. A su paso, como el bárbaro, no crece más la hierba. Terreno yermo y seco, paro, destrucción de empleo, de empresas, de negocios, de actividades autónomas, profesionales o de investigación, es lo que dejan a su paso.       Todo ello para sortear los obstáculos que les pueden impedir seguir en sus cómodos sillones opresores. Da igual si provocan miseria y dolor, destruyen tejidos económicos difíciles de regenerar, y si succionan todos los recursos del país impidiendo la sostenibilidad.  Y como resultado, absorbiendo en esta generación todo lo que podrían necesitar  las siguientes diez generaciones. Si el partido refugio de la sensatez, aunque inundado de corrupción, se une a la banda del saqueo desnortado del predominio de lo público, estamos perdidos. Y a eso estamos asistiendo. Sería mejor que hubiesen elecciones antes de que prosperen estos destructivos pactos que todos están dispuestos a firmar aunque acaben con el país entero. Destrucción que se producirá sin duda, pero cuando ellos ya no estén gobernando o vivos, ya que la agonía será de medio plazo.

Se están asegurando su futuro inmediato de opulencia haciendo imposible la de sus hijos, que serán los que paguen esta fiesta fugaz. La confiscatoria subida de impuestos, la emisión de leyes monetarias africanas, la indefensión del contribuyente más absoluta, el elevar el gasto autonómico en lugar de eliminar su endeudamiento o las autonomías y lo más grave para mi, el SILENCIO bastardo de las Patronales, incluso sindicatos que saben que así esto se va a tomar fanta, es pavorosa. Nos llevan al Callejón y acabaremos en la ratonera para que experimenten menguelianamente con nosotros. A reflexionar... en cómo nos los quitamos de encima.

libelo

Libelo. L Soriano

Sinceramente he de confesar, que si yo fuera Hilary C. y su banda, estaría aterrorizada de pasar a la historia y terminar mi historia, apoyada por tremenda "jarca, piara, horda, rebaño, camada" y los mas denigrantes adjetivos que se puedan aplicar a lo mas infecto del ser humano, de individuos que han salido a "Defenderla". Todos adscritos al menos en apariencia, a la Trade Mark más famosa de la Historia. "La Izquierda" donde se da la impunidad, la inmunidad a los que la adoran y contiene la falsa hegemonía moral que es su base mas solida. Todo lo que no les es afín, es oscuridad , o demoníaco , y por tanto a exterminar.

Pero ha sido espeluznante leer a individuos como Carlín, que en la misa tiene poco o nada que ver supongo, o no. Quizás me equivoque y haya perdido algo mas allá de lo que deja entrever. Claro que el londinense Carlín, solo podría escribir ese libelo en un medio tan maloliente como es el País. Esa charca cenagosa que casi siempre emana ciénaga pudenda a gusto de quien interesa y creada por el introductor de "la Gran Berta" en el "periodismo", mas azafrán por amarillo", español e Iberoamericano. Más abajo les adjunto un enlace donde verán el poder de esa prensa, dominada por el "establishment", lo establecido, lo que se quiere inamovible, y eso es lo que se ha decidido valientemente abandonar. Y no lo pueden consentir. No, nunca, aunque se carguen la democracia.

¿O es que si hubiese ganado la Histriónica humilladita y engañadita pero consentidora, la democracia hubiese sido de la buena, de la fetén, y ahora, al ganar Trump, se equivocan y es puritito facherio?

Los burócratas eternos de Washington, esos que son "profesionales de la política", ese House of Cards real, que existe en todas las democracias para su lacra y perversión, y que la llevara a su fin, están histéricos. ¿Como se han atrevido estos minúsculos ignorantes? Pues sí, la gente explorara otros cauces y canales, algunos ya transitados y efectivamente peligrosos y llenos de sufrimiento, pero queda claro que como siempre, el primero en salir del hoyo es el ciudadano americano, libre de todo complejo y obligación de corrección política. Que un empresario con cientos de empresas y cientos de miles de empleados pueda ser acusado de Ignorante o Paleto, es hilarante, y perdón por el juego de palabras. ¿De falta de experiencia en qué? En manejos políticos de asalto a las arcas del Estado o para vivir eternamente de la política secuestrando a sus votantes. Peor que el que se va no será, descuiden. Recuerdo cuando Reagan y luego cuando Bush. Y Recuerdo a Tom Wolfe cuando la segunda elección de GW.

" A usted le encanta fastidiarles. Les dijo, después de las elecciones, que iba a ir a despedirles al aeropuerto.

Precisamente por eso me he retrasado unos minutos esta mañana en nuestra cita, porque venía del aeropuerto Kennedy de despedir a mis amigos, que decían que no podrían aguantar cuatro años más de Bush… Yo no me he ido porque alguien tiene que quedarse aquí [risas]. No son mala gente, son simpáticos, tengo muchos amigos que son así. "

Entiendan que no podemos seguir así, y que en Francia, en España, en Hungría, en Grecia, en Italia, en media Europa,o en Europa entera, unos para bien y otros para mal, esto tiene que cambiar, porque, y ahora me dirijo a ustedes, los Profesionales de la política, en su malvado egoísmo puro, han creado este caldo en ebullición y sin control. Y porque se lo han querido comer todo y de una vez, ustedes solos. 

 A reflexionar

Ver:

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TOM WOLFE / Acaba de cumplir 75 años y se siente a gusto Resultado de imagen de tom wolfecon la imagen que se ha fabricado
El escritor vuelve a la universidad
El autor de ‘La hoguera de las vanidades’, que definió a una generación amante del triunfo y el dinero, ataca a los universitarios de EEUU en su nuevo libro, ‘Soy Charlotte Simmons’.
Por José Manuel Calvo
El País23/03/05, 09.34 horas

En Nueva York, la nieve cubre Central Park, y desde las ventanas del apartamento de Tom Wolfe, en el piso 14, se ve la superficie blanca surcada por las telas naranjas de Las puertas, de Christo. El escritor viste de blanco inmaculado, como hace desde 1962. Camisa azul; corbata blanca con lunares azul oscuro, a juego con los calcetines, y zapatos blancos y negros. Reloj con correa blanca.
 Tom Wolfe, elegantemente vestido de Tom Wolfe, cumple mañana 75 años. Se le nota, excepto en los ojos, azules y ágiles. El hombre que revolucionó el periodismo en los sesenta y se convirtió en una de las grandes voces de la narrativa norteamericana, nunca ha dejado de ser un provocador. Observa lo que le rodea hasta el último detalle, escucha a la gente y quiere que sus novelas sean el espejo de América, “un país muy raro, pero maravilloso”.
Desde su piso se ve la línea de rascacielos de Manhattan. Mire, el Empire State Building. Y allá estaban las Torres Gemelas. El 11 de septiembre de 2001, yo veía desde aquí el humo. Al rato bajé a la calle. Una multitud de personas venía de allí, en un silencio casi absoluto. Nunca lo olvidaré”.
En la sala llena de luz hay un piano de cola azul oscuro, fotos de su mujer y sus dos hijos, y una mesa –desde la que saluda un estilizado y sonriente Mao Zedong de bronce– rodeada de un sofá y varios sillones. Al lado, en el estudio, libros por todas partes: literatura, ensayo, arte, ciencia…
El escritorio, con dos lámparas rematadas por sombreros panamá, también tiene librerías empotradas. “Cuando me preguntan por mis hobbies, me encantaría decir: volar en ala delta, escalar montañas, cualquier cosa interesante… Pero la verdad es que no hago nada de eso.
Lo que más me gusta es sentarme en mi escritorio y leer. Soy un loco de las ciencias neurológicas, me encanta la divulgación científica. Hago otras cosas: no sé si conoce un programa de televisión que se llama Pimp my ride… Se trata de coger un coche normal y hacer de él algo especial.
Es un mundo interesante… Lo primero que yo escribí para una revista [The Kandy-Kolored Tangerine-Flake Streamline Baby, primer reportaje del nuevo periodismo] fue sobre los cambios que hace la gente en sus coches… Bueno, yo he decidido cambiar mi automóvil, un Cadillac 2003 DeVille; pedí que lo pintaran de blanco, y ahora quiero que el interior sea blanco, igual que las ruedas… No sé, mañana cumplo 75 años, y, la verdad, si no hago esto ahora, ¿cuándo lo voy a hacer?”.
Cuando no se dedica a todo esto, ¿cuánto tiempo dedica a escribir?
Una vez que tengo el material –y puedo tardar meses o años en conseguirlo–, intento mantener siempre el mismo ritmo y escribir 10 folios, a triple espacio, cada día. Cuando acabo esas 10 páginas, paro; a menudo, en mitad de una frase. Eso tiene la ventaja de acelerar la vuelta al trabajo al día siguiente, ¡porque estoy a la mitad de una frase! Muchas veces no apetece volver a ponerse a escribir. A mí me encanta estar en mi mesa horas y horas, no necesariamente trabajando, porque puedo malgastar el tiempo de manera muy agradable en mi escritorio…
Usted iba a escribir su última novela, ‘Soy Charlotte Simmons’, en el ordenador que utiliza para trabajar, y acabó escribiéndola a mano.
Sí, pensé en el ordenador, pero era un modelo nuevo y me volvía loco. Como dice el refrán, no le puedes enseñar trucos nuevos a un perro viejo. Volví a mi vieja máquina de escribir, pero me hice daño en un dedo y no podía darle a las teclas, así que continué a mano, y escribí la mayor parte del libro con pluma.
Pero son 676 páginas…
Bueno, si piensa en el siglo XIX, hubo escritores muy productivos que además eran muy buenos, y todos escribían con pluma. Balzac escribía a toda velocidad, hizo tres libros al año durante 20 años. Zola se reprochaba a sí mismo haber producido solamente 25 novelas en 20 años. Imagíneselo: “Si uno no puede escribir un libro al año debería dedicarse a otra cosa”.
¿Tiene algo que ver en el resultado del libro si está escrito con ordenador, con máquina de escribir o a mano?
No, creo que no. Cuando se escribe un libro, eso es irrelevante. Eso no es lo difícil a la hora de escribir.
¿Qué es lo difícil?
Lo difícil es que se te ocurra una idea, intentar ponerle música, ponerle letra… Y también es complicado lo que hay que hacer para intentar crear un cierto suspense…, más las mil cosas que necesitas para poner todo eso sobre el papel.
Hablando de música, su nueva novela, como las anteriores, tiene una enorme cantidad de lenguas, de acentos: los jugadores de baloncesto, los universitarios, la gente con dinero del Este, la gente de las montañas de Carolina del Norte…
Para las novelas hago la misma investigación que hacía en los reportajes. La mayor parte de mi vida he escrito cosas que no eran de ficción. He sido un periodista, y todavía me considero un periodista que ha escrito algunas novelas. Para escribir hace falta el mismo esfuerzo que para informar: el esfuerzo de tener la boca cerrada y escuchar exactamente cómo habla la gente y qué es lo que dice.
¿Qué es ‘Soy Charlotte Simmons’?
Es, en parte, un panorama de la vida universitaria estadounidense. A lo mejor es mucho presumir, pero yo veo en este libro una línea horizontal y otra vertical. La horizontal es la vida universitaria, con todo ese mundo de los estudiantes. Y la vertical es la psicología de esta joven, Charlotte, y la de las personas con las que se relaciona, y cómo su comportamiento está determinado en buena medida por ellas. Esta chica de 18 años siempre está pensando: ¿es bueno que me vean haciendo esto?, ¿qué pensará x, qué pensará y? Quiere enamorarse de Adam, pero Adam está considerado como un empollón, y ella no quiere que le vean con un empollón, así que gravita justo hacia la persona que menos le conviene. En todos los momentos, incluso en los más íntimos, siempre está pensando en términos de su situación social.
Desde antes de que Charlotte llegue a la Universidad de Dupont, y durante toda la novela, el sexo está muy presente, pero en muchas ocasiones es desagradable.
Sí, hay mucho sexo, desde el principio: desde la escena, tan familiar en Estados Unidos, de un político importante disfrutando de una fellatio… Es algo muy americano… El sexo también domina el ambiente de los jugadores de baloncesto, o a la compañera de habitación de Charlotte. Pero ninguna de estas situaciones es erótica. No creo que exciten a nadie. En general, el sexo en las universidades es muy mecánico, es poco más que una serie de masajes.
Charlotte cambia mucho, decía antes. Es una chica muy brillante que aterriza en la universidad y que se transforma para adaptarse al paisaje.
Cuando Charlotte va a ir a la universidad, su madre le dice: no tienes que hacer nada que no quieras hacer, porque tú eres Charlotte Simmons. Tiene un enorme ego, porque le ha ido muy bien en la enseñanza secundaria; pero decide cambiar, transformarse por completo, por razones de prestigio social. Y es feliz cuando se da cuenta de que todo el mundo sabe que es la novia de un jugador de baloncesto muy conocido, aunque no le interese nada el baloncesto, ni entienda nada, ni eso tenga nada que ver con las grandes aspiraciones con las que llegó.
Es un recorrido duro.
Bueno, podía haber hecho varias cosas: que se convirtiera en alguien admirable, que hubiera aprendido la lección y encabezara un movimiento contra el sexo salvaje en los campus… O podía haber acabado totalmente deshecha, con la vida estropeada. Pero lo que me interesaba era plantear los grandes desafíos a los que se enfrentan los estudiantes en unos campus muy cerrados, con poco sentido de cómo es el mundo exterior. Esto estará menos agudizado en las universidades europeas, porque los estudiantes viven más en las ciudades, entre la gente. Aquí es diferente.
¿Ese aislamiento es el mismo que reprocha a los intelectuales, lo que usted denomina “élite de izquierdas”, a los que tanto critica?
Bueno, es que son ridículos. Son tan reaccionarios, tan reaccionarios, Dios mío… Su pensamiento no ha progresado desde 1945. La figura del intelectual tiene prácticamente un siglo de vida. El término fue creado por el francés Clemenceau para designar a los escritores, los artistas, los que creaban. Ahora, la palabra intelectual se ha desvinculado de lo que supone un logro intelectual; un intelectual es un consumidor de ideas, ya no hace falta ser un creador. En realidad, ser creativo es un estorbo. El ejemplo perfecto es Noam Chomsky. ¿Es un hombre conocido en España?
Sí, es conocido.
Bueno, es el ejemplo perfecto. Antes de la guerra de Vietnam, Chomsky era el gran lingüista de EE UU. Se inventó la teoría revolucionaria de cómo se crea el lenguaje y qué es lo que se puede hacer con él. Pero no estaba considerado como un intelectual, porque un intelectual es alguien que sabe sobre un asunto, pero que, públicamente, sólo habla de otras cosas. Y cuando Chomsky empezó a denunciar públicamente la guerra, ¡de repente se convirtió en un intelectual! Aquí un intelectual tiene que indignarse sobre algo. Como dijo McLuhan, la indignación moral es la estrategia adecuada para revestir de dignidad al idiota. Y eso es lo que hace la mayoría de los que se dicen de izquierdas: en lugar de pensar –lo cual es duro, lleva tiempo, hay que leer–, se indignan por algo, y eso les reviste de dignidad. Siempre han escogido las opciones equivocadas. Me encanta tener al presidente Mao aquí, en mi mesa; Mao fue considerado hasta el final como una gran figura por la gente de izquierdas. También había muchos que pensaron lo mismo de Pol Pot, que exterminó a media Camboya. Bueno, no me haga empezar con estas cosas…
A usted le encanta fastidiarles. Les dijo, después de las elecciones, que iba a ir a despedirles al aeropuerto.
Precisamente por eso me he retrasado unos minutos esta mañana en nuestra cita, porque venía del aeropuerto Kennedy de despedir a mis amigos, que decían que no podrían aguantar cuatro años más de Bush… Yo no me he ido porque alguien tiene que quedarse aquí [risas]. No son mala gente, son simpáticos, tengo muchos amigos que son así.
¿Usted votó a Bush?
Voté a Bush. No creo que el 11-S fuera un ataque cualquiera; alguien tenía que actuar, y Bush lo hizo. Por eso había que ir a la guerra en Afganistán. Y luego había que hacer algo más. Lo de Irak quizá fue una guerra equivocada, pero… No digo, ni mucho menos, que éste sea el mejor Gobierno que haya habido jamás, pero algo más había que hacer. Incluso aunque después las cosas se deterioraran, Bush hizo lo que tenía que hacer.
¿Bush ganó por la guerra o fue por los valores y la religión?
Si mira el mapa electoral verá que los resultados no son muy diferentes a los de 2000. La guerra ha tenido poco que ver. Y la religión…, no es que haya o no una derecha religiosa, es que hay mucha gente que es religiosa. Este país ha sido siempre tremendamente religioso. Ya De Tocqueville, en 1830, escribió que EE UU era la nación más religiosa del mundo, después de los países islámicos. Yo crecí entre esa gente a la que llaman la derecha religiosa. Eran personas de lo más normal. Todo el mundo era así, incluso los ateos. Nunca conocí a nadie que se proclamara ateo. Aunque uno fuera ateo, iba a la iglesia, que era lo que hacían las personas respetables. No por eso era de derechas. En cambio, aquí en el Este vivo entre escritores y periodistas, que son un grupo de gente mucho más laico, muy racional, o por lo menos eso creen ellos, y consideran que las creencias religiosas son una señal de vaciedad.
En Europa está muy extendida esa visión de la sociedad y la cultura norteamericanas, o la opinión de que Bush es un ‘cowboy’.
Seguramente, los comentaristas europeos deben de prestar atención a lo que dicen los de Nueva York. No hay nadie más que les escuche. Tal vez en Washington, pero nada más. Y lo que consiguen es que se extienda la falsa idea de que en EE UU todo el mundo opina eso de George Bush. Yo he tenido la ocasión de estar con Bush algunos minutos, hablar con él de literatura, y me pareció tan inteligente como el director de The New York Review of Books, considerada como la principal publicación literaria. No es que el director de la revista no sea inteligente, que lo es; es que Bush no es ningún idiota. Recuerde a Eisenhower, que fue presidente durante dos mandatos. Decían que era idiota; en las ruedas de prensa, su sintaxis era horrible, empezaba frases y no las terminaba. Era verdaderamente tonto; lo único que había hecho era ganar la II Guerra Mundial. Pues si eso es lo que hace falta para ganar guerras como aquélla, a lo mejor nos hacen falta unos cuantos idiotas más. O Reagan: de él decían lo mismo que se dice de Bush. Lo único que hizo, aquel idiota, fue ganar la guerra fría y forzar la caída de la Unión Soviética. Si eso es estupidez, que me den unos cuantos estúpidos. Yo hablo con gente no sólo en Europa, sino también aquí, en Nueva York; intelectuales convencidos de que tienen toda la razón y de que los americanos son estúpidos, que no tienen nada en la cabeza y se dejan engañar.
Pero…
Yo creo que este país es una democracia, y que a veces, seguramente, no ha elegido a personas con el máximo coeficiente intelectual. Pero no me parece que le haya ha ido nada mal, ha logrado bastantes cosas. Si se mira la lista de premios Nobel de Ciencias de los últimos 50 años, no está nada mal. Si pensamos en la invención y el desarrollo de los ordenadores, todo se debe a esa gente estúpida del Medio Oeste y el Oeste, porque en el Este, cuando uno tiene un hijo muy inteligente, no está bien visto que se dedique a la ingeniería, algo considerado ligeramente mejor que un trabajo manual. En el resto del país, los padres están encantados de que sus hijos se dediquen a esas cosas. Yo no tengo reparo –y esto me causa siempre un montón de problemas– en decir que Estados Unidos es un país maravilloso. Pero decir eso me convierte automáticamente en un paria.
¿Por qué?
Un escritor no puede decir que EE UU es un país maravilloso. No puede. Si alguien se atreve, que me lo presenten. Nadie que tenga una reputación literaria dice esas cosas. Si usted se encuentra con alguno en sus viajes, por favor, dígamelo. Aquí, como sabe, la bandera está por todas partes, y yo, a veces, llevo una pajarita con la bandera de Estados Unidos, o una insignia, y es como enseñarle un crucifijo a un vampiro; los escritores enseguida se retuercen y gritan: “¡No, qué horror, sal de la habitación!”. Pero a mí me divierten mi pajarita y mi insignia… Y acabo de comprarme unas zapatillas de deporte que también tienen la bandera. La gente del gimnasio al que voy no son intelectuales. Seguro que les gustan las zapatillas. Pero si me las pusiera para pasear por Tribeca, seguro que correría peligro [risas].
Bueno, usted está considerado como un escritor conservador.
En realidad, yo no debería decir que EE UU es un país maravilloso, porque sólo va a servir para empeorar las cosas. Tiene que explicar a sus lectores que es una cosa que he dicho sólo de paso, y que el libro no trata de eso, que es la historia de una chica inocente… [risas]. No hay política como tal en el libro. Ni en ninguno de mis libros, por lo menos en los más extensos. En Lo que hay que tener, que hablaba de los primeros astronautas, ¿dónde está la política? La hoguera de las vanidades, ¿era conservador o era progresista? Me llaman conservador, pero nadie sabe decirme qué es lo que pienso, qué es lo que quiero. Me lo llaman porque me burlo de la gente que valora la indignación moral por sí misma. Es lo que uno tiene que hacer cuando es progresista: tiene que estar siempre indignado por alguna cosa. Una vez, en los años sesenta, asistí a una conferencia en una universidad. Había varios intelectuales que estaban en contra de la guerra de Vietnam. Yo estaba escribiendo sobre los cambios en el comportamiento de los jóvenes. Allí estaban Günter Grass, Allan Ginsberg. Ginsberg no paraba de explicar que este país se estaba volviendo fascista, que todo presagiaba una época como la de Hitler. Y yo de pronto no pude más y estallé: “¿Pero de qué habla? Estamos en plena explosión de felicidad en este país”. Y era verdad. La gente ganaba mucho dinero, era la época del twist, la Bolsa no paraba de subir… Evidentemente, Vietnam era horrible; pero, aparte de eso, el resto del país vivía bien. Y entonces, Günter Grass, que no era precisamente un conservador, dijo: “Si fuera verdaderamente un Estado fascista, esta escena sería muy distinta. Usted lleva media hora hablando en contra de su Gobierno. Los nazis no le habrían dado esa media hora. Habrían entrado al cabo de cuatro minutos, y la reunión se habría terminado”. Todo el mundo se quedó impresionado, porque, al fin y al cabo, él sabía de lo que estaba hablando.
¿Qué América quiere usted contar en sus libros?
Mi única misión es descubrir. Éste es un país muy raro, y no quiero que nadie crea que yo entiendo todo lo que pasa aquí. Por eso me gusta salir por ahí, hablar con gente que no es como yo y tratar de entender lo que hace. Hay mucha libertad en este país; puedes poner en pie lo que quieras, cualquier cosa. Unos gánsteres crearon Las Vegas; lo interesante no es que fueran gánsteres, sino que no tenían formación; hay pocos gánsteres que acaben el bachillerato. Pero tenían libertad y dinero para crear Las Vegas, y eso es lo que me resulta interesante, no si debería existir Las Vegas o no.
En alguna ocasión ha lamentado que no se entendiera bien qué era el nuevo periodismo.
Mucha gente cree que el nuevo periodismo era dar tus propias opiniones, mezclarlas con la historia que estabas contando, convertir esa historia en algo personal, escribir impresiones. Para mí, jamás fue eso. De hecho, nunca utilicé la primera persona del singular, a menos que tuviera un papel en la historia. ¿Por qué voy a tener que utilizar el yo si lo único que soy es un observador? ¿A quién le interesan las impresiones de un periodista?
¿Qué problemas tiene el periodismo en EE UU? Ha habido crisis graves, desde la CBS hasta ‘The New York Times’…
El problema que tiene es muy sencillo: la gente se informa sobre todo a través de la televisión, porque es rápido, es fácil, no hay que leer nada, y las imágenes son excelentes. ¿De dónde saca la televisión la información? Las televisiones no tienen reporteros, tienen unos bustos parlantes en Washington y poco más. La televisión saca su información de los periódicos. Y cuando la televisión trata de conseguir una exclusiva, como la de la CBS y Dan Rather sobre Bush, siempre lo hace mal, porque no están acostumbrados al reportaje. Rather no tuvo culpa de lo que pasó, porque él es un busto parlante. En cuanto a los periódicos, por desgracia, se han convertido en monopolios locales. Salvo casos excepcionales, hay un solo diario por ciudad. En esta situación, ¿para qué necesitas cinco o seis reporteros para cubrir un área, con lo caro que es? Por tanto, hay una persona que cubre educación, una que cubre sucesos… Cuando yo trabajaba aquí había reporteros de sucesos en cada barrio, ahora hay uno solo para el departamento central de la policía. Eso significa que dependes de la policía para tu información. Nunca se habían cubierto tan pocas noticias en EE UU. Parece que son muchas, por el efecto de las cadenas de televisión, pero la información en televisión es una risa.
¿Qué medios le interesan?
Creo que hay unas cuantas publicaciones semanales buenas, y habría que crear más, porque atienden mejor la información que los grandes diarios no cubren. Y los blogs son, probablemente, algo bueno: toda esa gente que hace circular información. Seguramente es lo mejor que le ha ocurrido al periodismo. La mayoría de los blogs es una basura; pero, si se busca, siempre se puede encontrar algo interesante. Los blogs pueden reproducir rumores que la prensa no publica, pueden hacer muchas cosas. Son fuentes posibles que nos dan una información que no teníamos antes. Y hace falta más información.
¿La novela tiene tantos problemas como el periodismo?
La novela está mucho peor que el periodismo, que por lo menos consigue interesar a la gente en algunas cosas. A los jóvenes no les atrae la novela actual, porque no les enseña cómo es el mundo. Los novelistas deberían salir y recorrer el país. Podrían hacer como los directores de cine: habrá, como hay, películas horrorosas, pero al menos siguen interesados en salir y hacer cine sobre cosas que descubren. La novela va a ser pronto como la poesía; algo hermoso, pero marginal en la vida de los lectores. Si no se hace algo, la novela pronto será también marginal.
¿Qué está preparando ahora? ¿Se sigue viendo como Hernán Cortés, a la búsqueda de un territorio nuevo por descubrir?
Me gusta Cortés, aunque no tengo una expedición en marcha. Tengo algo en la cabeza, pero no sé en qué acabará. Estoy muy interesado en los nuevos inmigrantes que llegan a EE UU. Esos sitios del Bronx en los que te encuentras a camboyanos, vietnamitas, gente de otros países asiáticos en un barrio que cambia a toda velocidad. Me resulta fascinante, como lo que ocurrió con los cubanos en Miami: en media generación, se han hecho cargo de la ciudad… No sé si hay otro país en el mundo donde pueden pasar estas cosas. Ésta es una democracia de verdad. América es un país maravilloso, pero no me meta en más líos [risas], no escriba esto último que le acabo de decir.

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  Este señor viste de blnaco impoluto desde los años sesenta...da la luz pensamientos y opiniones pergeñadas en el ámbito blanco impoluto de su blanco impoluto cerebro. Ve a los intelectuales de izquierda como tipos indignados y enrojecidos (por la indignación) que producen pensamientos oscuros o que simplemente no piensan, ya que el pensamiento es potestad de gente como él y como el mismísimo Busch. Tras el once-S había que actuar y el inteligente sr. Busch actuó. No le importa parece ser en que sentido actuara o cuales fueran las consecuencias de su acción. Acción por encima de pensamiento o de ética, pura acción al más puro estilo americano. En esas estamos. Y el problema quizá sea que esta gente primero actúa y luego busca cobertura intelectual o moral para sus acciones. Y claro, para entonces la gente ya está muerta. Prefiero a chomsky. Quizá se equivoque también, quizá se enrojezca y se indigne, pero seguro que no va a apoyar una acción indiscriminada, una guerra injusta.
23/03/05 23:36 Autor : Pepemaxi  
  "la indignación moral es la estrategia adecuada para revestir de dignidad al idiota. Y eso es lo que hace la mayoría de los


pretemerita

PRETEMERITAResultado de imagen de dgt
L.Soriano

Jamás puede saber exactamente lo que pronunciaba Chiquito al referirse a los llamados Ahumados, innecesario aclarar, aunque aclaro, que por  haber sido fundado en Benemérito Cuerpo por el Gran Duque, de  Ahumada, claro. Decía que seguramente Chiquito no llamaba nunca por el mismo trabalenguas y a veces decía pete, metre, o tetremerita, supongo.
Guardia Civil y Socialismo, se ha demostrado que como agua y aceite es una mezcla incompatible. Acuérdense de Roldan y de los que no solo lo auparon sino que mientras duro, lo peloteaban y le babeaban mientras el ponía medallas a Tutti Plen.
Ahora, con lo del 11M el ultimo bastión de la seguridad incorruptible, se aventa como asaltado de nuevo.
Con la Policía, hemos perdido toda la esperanza, la maneja el de interior y esta al máximo de politizada. Pero la Benemérita, si esto falla, nos acabamos.

Los mayores éxitos de la GC en estos momentos es aterrorizar a los ciudadanos, honrados, integrados y dependientes del sueldo e hipoteca, esto es vulnerables, con las leyes de trafico, la mayoría incumplibles, acoso a los trabajadores con furgones, furgonetas, camiones, taxis y los necesitados del transito.
Y solo para esto, ya que cuando los solicitas, el caso que te hacen es nulo, la educación con la que se te dirigen es mala, “autoritaria” alegan, se niegan a acudir la mayor parte de las veces que llamas, evaluando la urgencia con criterios analfabetos y siempre muy cabreados con quien les llama. Una horda de guardias jóvenes, muy exaltados la mayoría, con un sentido del orden decimonónico y con una psicología nefasta para discernir entre un ciudadano y un delincuente.
A cambio, no nos libran de los asesinos de las autopistas, donde se dedican a los móviles no a quien se te pega a 3 centímetros y te agobia hasta que te apartas o te mata, a quienes tiran las colillas a la carretera, esto es que iban fumando y se niega esa DGT en prohibir a la vez del móvil el cigarrito, hacer fuego es bastante peor que hablar por el móvil y de  los accidentes por el cigarrito ni índices.   A esos minimotoristas que aterrorizan en las carreteras interiores haciendo slalom entre los pacíficos ciudadanos que transitan por los pueblos, con auto o a pie, haciendo caballito y ruido ensordecedor. No, el segurito sin resguardo, la tarjetita no renovada, la ITV a punto de expirar, y esas cosa importantes. Los delincuentes conocidos de amiguetes y el respeto a los otros por mieditis manifiesta.
Fusión, disolución, preparación, entrenamiento, educación, medios modernos y evaluación continua además de traslados seguidos, control de mandos y ascensos por meritos reconocidos y rigurosos
A reflexionar.