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Presion Migratoria


PRESION File:George-bush-miss-me-yet.jpgMIGRATORIA                                                                                                                                L.Soriano

La situación es tremenda, cientos de miles de personas desplazadas por miedo a lo que en sus países ocurre.  Sin embargo y aunque pueda parece insensible ante la tremenda tragedia humana, hay que hacer una reflexión profunda y meditada para poder, primero entender, y a continuación paliar o terminar con la horrible situación. En estas cosas  la historia nos enseña que hay que ver mas allá de lo que tenemos delante, de lo que claman los que parecen “humanitarios y pacifistas” y solo son sesgados partidistas con las mas oscuras intenciones. En cualquier caso suelen ser  los que gritan “que alguien llame a un medico”, y  se quedan tranquilizados de conciencia, continuando sin más atención, con sus falsarias  vidas. Independientemente de que algunos estados o ideologías mal llamadas religiones, aprovechen para tomar situación  e intenten una invasión camuflada, hay que actuar con rapidez, y dar ayudas y cultura no es de recibo. Ni hay inmediatez ni garantía de aceptación o efectividad.  Destruir las pateras desde los países emisores de tragedias humanas consentidas y establecidas como negocio, con o sin el consentimiento de los sátrapas que gobiernan, es una solución aceptable.  Antes de que se suban los desgraciados “clientes” se destruyen de las más y mejor maneras posibles los medios de transporte y el problema se contiene aunque sea en parte. El flujo terrestre tiene otras vertientes que deben hacernos reflexionar. El problema está causado, al parecer, por unos conflictos político religiosos que pretenden dominar el mundo entero o al menos parte de el. También parece ser, que al igual que en Vietnam donde desde que se fueron los Yankees ha habido más de 12 millones de muertos provocados por los que “ganaron” y aun no ha parado el trágico conteo ya que los regímenes comunistas siguen en su tradicional opacidad aunque acabaran con Pol Pot. Así parece que  la solución Bush no era tan mala. Al menos los mantenía allí, en su pueblo y con sus costumbres medievales que es donde al parecer y dado que no se rebelan contra los Sultanes o Califas, les parece bien estar y vivir. Con la llegada de Hussein Obama, hemos “perdido” para el progreso, tranquilidad y paz  mundial,  países como Afganistán, Argelia, Túnez, Egipto, Irak, Líbano, Siria, y Libia, con el embajador americano muerto dando la idea de que salen gratis estos objetivos al no haber habido ninguna respuesta seria.  Amenazan ya a Turquía, destruyen un patrimonio de la humanidad como es el origen de la civilización humana de Sumer,  y amenazan hasta las pirámides. Les niego el derecho de ser dueños de los vestigios de la historia de la humanidad  y de los recursos naturales básicos, para que puedan destruirlos o hacer de ellos un  mal uso fuera de la sostenibilidad razonable.   Lo peor, el  gendarme del planeta salió corriendo o está en la “pomada” de favorecer  que esto ocurra, y esa  es la inquietante cuestión a reflexionar.                                    
Es muy curioso y  llamativo, que todo este inmenso éxodo, no tenga como destino los prósperos países del Golfo. Millonarios ellos y con tantos recursos despilfarrados en yates, aviones, lujos asiáticos y Urbanizaciones desiertas acondicionadas y lujosas. Quieren Alemania. Donde ni el sistema de gobierno, ni  la lengua, ni la cultura, ni la sharia, ni el trato a la mujer, la ablación, ni nada que se pueda homologar ni de muy lejos ocurre. Asimismo es muy relevante observar que ningún ejercito musulmán “autentico o moderado” como nos quieren vender, se apresta con los mas avanzados medios técnicos y humanos a combatir al Dash, Alqueda, IS, Talibanes o como se llamen la misma cosa. Raro ¿verdad? Muy heteróclitos hechos probados avalan la extrañeza de esta situación, ya que saben que corren un grave peligro si ganan los radicales finalmente como al parecer sucederá inevitablemente.                                                   
Créanme que efectúo  desde hace 30 años más de 100 vuelos/año y recorro el mundo por trabajo. Conozco muchos árabes, musulmanes o no, pero casualmente, moderados beligerantes contra  sus “co-religionarios”, estoy seguro de que “deben de  haber”, mas yo, jamás he conocido a ninguno. El que menos nos pide paciencia y compara 2500 o 500 años de Judaísmo y cristianismo, con ahora mismo. La izquierda Internacional pero la española en particular “adora” el Islam entre mas radical mejor. Les parece bien todo, desde la política homófoba, hasta el trato discriminatorio y los inexistentes derechos de las mujeres y los niños, la vida en la Teocracia aberrante, donde no hay delitos sino pecados.             Hay otra curiosidad del problema, y es que no estamos unidos frente a la barbarie debido a la selectividad, sesgo y aleatoriedad aunque previsible  del pensamiento “izquierdoso”. Es una querencia del odio compartido y muy perjudicial para nuestra civilización, cultura y modo de vivir. Como una legión de D Julianes, entregando el Jebel a Tarik y protegiendo su paso por el estrecho, están dispuestos a entregarnos y entregarse a la imparable ola Islámica. Increíble pero es un hecho incontestable. Da miedo.     El envío urgente a países de sus creencias y costumbres, sería la solución mas razonable, siendo un hecho además que, los receptores, no pasan penuria alguna sino todo lo contrario parece que encuentran dificultades en encontrar donde desaguar billones de dólares  procedentes de las “inactividades” petrolíferas. Vivirían como emires y disfrutarían de la vida con sus afines.                         
Hay que pedir, para concluir, que se mojen bien mojados los políticos en este trágico asunto,  e incluso el Pope argentino jesuítico, blandito en el tema y denuncia, según mi criterio, tratando de pescar respeto en el mar de sangre de cristianos y otras creencias incluidas islámicas divergentes.  Creo que de momento hay tema de reflexión, aunque el asunto da para mucho más.

Debemos actuar.   A reflexionar

FUTURO


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                                                                                                                                                           FUTURO.L. Soriano.

Sinceramente nuestro futuro es de color hormiga tirando a azabache.                                                    Creo que desde principios de siglo, nunca había habido una perspectiva tan negra y tétrica como la que se nos plantea en el muy cercano horizonte y en el corto plazo. La situación Internacional es sobrecogedora. Aquí, Ilusión por lo que ocurra no hay,  y el devenir no está ni planificado ni controlado. Los gobernantes actuales y hasta ahora, no se han caracterizado por la mas minima preocupación por sus ciudadanos. La política en sí, solamente está implicada en ganar elecciones y colocar a su gente  en puestos donde mangonear. La juventud, ignorante y desempleada se ve abocada a populismos ya que entre el Sistema que abarca al modelo, no encuentra cabida. Porque no la tiene. La juventud de verdad valiosa, emigra  sin remedio, y cuando vuelva, si vuelve, tampoco le servirá este país. El cuarto de millón de empresas cerradas es por sí solo un índice de lo mal que se está haciendo o manteniendo. Las empresas del IBEX no son en su mayoría nada sin el abrevadero estatal, así es un coto cerrado. Los beneficios empresariales de las 100 grandes se obtienen de sus andanzas internacionales en más de un 80%. El resto, reconoce perdida de beneficios del 50%. Si destruir empresas y autónomos consolidados, profesionales y por cuenta propia es el objetivo, se está consiguiendo sin duda con gran éxito. Pero a donde lleva esa política solo tiene una respuesta. A huir hacia adelante hacia una nueva reelección o minimizar perdidas  de poder. Esperan que escampe o que llueva, depende la estación. Del dólar, del petróleo, de que China, de que USA, de que Japón. Pero nada que nosotros podamos controlar. Así está basado nuestro futuro. En barro mojado. No tenemos política exterior, sino Ministro de exteriores. Y para desgracia nuestra los dos últimos, los peores que hasta ahora se hayan podido dar. En política interior, los separatismos están alimentados desde el poder. Y ante el mundo, damos una imagen de que solo servimos para unas vacaciones, cortas, de gente de nivel medio bajo. Turismo TI al que se le permite todo y que no resuelve el paro ni es motor de economía.                El anterior Gobierno negaba la crisis para aguantar 4 años mas, y este nos “miente” como a niños pequeños que están deseosos de escuchar como el principito, se queda con la princesa. Pero la intención es la misma. Aguantar un poco más a ver si algo cambia para no tener que  cambiar nada.     Lo peor de todo esto es que al parecer, inevitablemente, el mal causado por estos egoístas inmovilistas es tan profundo, que han conseguido que se aglutine lo peor de cada casa y puedan ganar o decidir las pautas, leyes o condiciones en las que viviremos los próximos años. Dejar en manos de la ULTRA izquierda la educación y la universidad ha tenido consecuencias devastadoras.  Es lo que tiene.                        Si estudiaran la historia verían que es un “dejá vue”. Entonces esto nos entrega a  unos experimentadores teóricos, fascinados por experimentar con seres humanos de verdad. Experimentos que llevados al extremo crearon Gulags, K8- Pinar del Rio, Stasi,  KGB, Khmer rouge, Viet-Minh, Corea de Kim etc. Como aquí esto les resultaría muy difícil, decantaran por aproximarnos  a Ecuador, Bolivia o Venezuela lo más posible y eternizarse en el poder con unas elecciones  dizque “legales” con palmeros y observadores tipo Jimmy Carter y demás. Si nos fijamos en sus propuestas, prometen una tómbola de beneficios para todos, y señalan a un entelequico pagador, “los ricos”. Ricos que en España han disminuido en un 20% hasta el 2014. Pero ellos llaman ricos incluso a la clase media alta, que ya Montoro ha apeado del tren de la pequeña abundancia. O dejaran de serlo o se irán, pero pretender que un colectivo pague los delirios propagandistas de los “gurús” bolcheviques, es una ilusión poco reflexionada.          Nadie ha hecho una propuesta seria de crear empresas, empleo , flujo de dinero y capacidad adquisitiva de los ciudadanos para elevarles el nivel de vida. Nadie y ninguno.                                                                                                     Es mas, no vemos a ningún empresario al mando de las propuestas económicas de los fundamentalistas teóricos “politólogos”.     Como piensan que esto funcione al margen de la clase empresarial, demonizada hasta situarla en lo mas bajo de la indignidad humana, está muy claro. No lo piensan. Suponen que ellos tomaran poder, y todo seguirá igual, recaudaran hasta el dolor y se lo repartirán entre sus sueños mas inconfesables. Los expoliados esclavizados, se dejaran confiscar sus “ganancias” por generaciones, y seguirán creando medios de pago que ellos quemaran al grito de “mas madera”.  Como decía aquel, “manda huevos”. Y  que a estas alturas, estos estudiosos de las teorías mas fracasadas de la historia mundial, sigan buscando el roto por donde fracasan y continúen tratando de repararlo para seguir intentado colocarlo donde les dejen, no deja de ser sorprendente. El futuro que nos aguarda es como los genitales de un grillo. Así, la atrevida ignorancia de los “creyentes” que es Freudiana esquina esquizofrénica, sin distingos entre el bien y el mal y su desconocimiento de la historia,  hará que lleguen al poder los de los “tubos de ensayo”.  Podrían sacrificar a varias generaciones y hacer muy difícil la recuperación por años o cosas mucho peores. A reflexionar.

corruptio






CORRUPCION.- Una de cada clase.              L. Soriano




Lamento si hiero alguna sensibilidad, pero creo que no hay en este país, Ningún político no corrupto. Sé que me repito, pero por acción u omisión, Todos lo son o están de alguna manera implicados. Sin embargo, aunque se trate de una percepción, a la cual no puedo admitir refutación, tratare de argumentarlo por sobrado argumentario al que acudir. Observen el caso Pujol. Aun en la calle todos. Sinceramente, sin esconderse tras las machangadas de presunciones, ya que hasta el mismo Capo se ha visto obligado a aceptar lo evidente, creo que nadie en Cataluña, que este en las instituciones o en la vida pública, semipública o privada de cierta implicación, desconocía las andanzas del Ubú. Cómplices a miles, pero, conocedores, y consentidores, todos los demás. No me vengan los “Sormariadelamorhermoso” a decirme que no generalicemos, y se escondan en que no “todos” son iguales. No, es cierto que los haya peores, pero ninguno se libra ni son mejores por solo callar. La obligación de denunciar es preceptiva en cargos públicos, cualquier anomalía detectada en comportamientos desviados o mala praxis debe ser puesta en conocimiento. Se puede hacer con prudencia, recabar pruebas, negociar la denuncia para quedar al margen, miles de opciones. Menos la de callar como cadáver maloliente. En occidente normalmente no hay inspectores, los compañeros son los que “denuncian” al Infractor o “listillo”, el corporativismo es a otros niveles. En nuestro país eso es “chivatismo”, muy mal visto en nuestra cultura latina. Así que unos a callar y otros a comprar silencios. Los controladores que los hay, ¿como no iba a haberlos?, están por dejar pasar y no dar lata unos y otros a taparlo  directamente.  Por tanto pues, hay que regenerarlo todo. Absolutamente todo. He esperado durante lustros que Banqueros, empresarios, políticos, ex presidentes o funcionarios de altas instituciones nos “salvaran” y denunciaran la ciénaga corrupta que anega todo. No, ni ninguno, ha traicionado la “omertá”. Más allá de lo que la camorra Siciliana llevaría esa ley mafiosa no escrita del silencio absoluto. Claro que, y solo por poner un corto ejemplo, incluso en los excrementos, decía Baccina y Ponce, “hay categorías y clases, modos y formas, aspectos y olores. Los de los Reyes que comen lo mejor, y la de los marineros del Maluco que comen rata y cuero”. Me explicare o al menos lo intentare. La corrupción del PP, es como todo lo suyo, elitista, con carrera y oposición, de corbata. Desprecian a todos de manera vil y arrogantemente soberbia, y se lo llevan crudo y a paladas de cienmillones, unos pocos de ellos únicamente. Es una corrupción “poco social”. La de Juan Palomo. Los demás que “se jodan y bailen”. Implica pues mucha corrupción taifada con satrapías de a tres o cuatro muy repartidas por la piel de Toro. Pero beneficia a pocos gatos y dos perros. Y el botín nunca aparece. La  de los nacionalistas, es de reparto introvertido. Y el silencio hiela el ambiente. El que hable es laminado social, fiscal y culturalmente. La cañonera mediatica Localista en poder del One, es tremenda y da miedo. La coima o convoluto adjudicado a dos o tres bizcochables figuras de la variada oposición como medida primera, les permite el salvoconducto para sus fechorías con la opacidad, inmunidad e impunidad que les proporciona los beneficiarios del canon pagado. Son listos para el delito y la propaganda, así como generosos con el silente testigo. El tesoro pirata aparece en parte pero no se devuelve jamás. Por último, en este reducido ejemplo de división simple, se sitúa la “corrupción comunal”. Bestiales cantidades, pero repartidas entre decenas de miles de ciudadanos. Vgr. Eres de Andalucía. 4.000 millones de euros y aumentando. 200 detenidos, 500 imbricados, entre 500.000 beneficiarios (votantes seguro) clientelares del socialista de turno. Un puñadito para cada uno y siempre cuidados por el “comisario” de barrio. La bolsa esta “sulfatada” entre mucha gente y diluida en comida y juerga. La lluvia fina.




Mientras “se pueda” ejercer la corrupción, esta aparecerá en cada esquina para llevarse el fruto del trabajo, de nuestro trabajo, de los que trabajamos. Las instituciones que deben controlar no solo no hacen nada sino que se aprovechan para trincar lo que más puedan antes de entregar la cuchara. Tributaria, Banco de España, CNMV, UDEF etc. Vergonzosas actuaciones sesgadas donde siempre pierde el ciudadano, ya que recuperar no se recupera nada de lo estafado y menos de los “sobrecostes” aplicados. Eligen políticamente a uno entre mil, lo exhiben de trofeo, distraen la atención mientras la Gran Corrupción con nocturnidad, se lleva ríos de utilidades, soterrada, silenciosamente. Pero aun así, el trofeo, no nos devuelve nada, ni confiesa, ni aclara nada. Y se acusa al ciudadano de “sumergido” de dar poca sangre para satisfacer a los vampiros. Ah, !ahí está, esa es la causa! Que pagamos poco, no que ellos gastan, roban, malversan y estafan, mucho, mucho mas de lo que se puede soportar destruyendo la economía real. Y los medios, corean, “sumergidos pagar”, así se podrá gastar mas. No se establece “gastar lo que se tiene sino recaudar lo que se gaste”. Gastar y endeudarse en Megalomanías, innecesarias las mas veces para nosotros pero, con jugosas recompensas para unos cuantos de todo color, eso sí. La corrupción es por si misma una partida económica importantisima que mueve consumo y gasto, negocio y beneficios al gastar y derrochar los corruptos su dinero. Si denunciamos se esconde, si los dejamos llenan los muelles de Yates, los garajes de altas gamas, los terrenos de casas lindas ajardinadas. Pero solo ellos disfrutan del todo, al final nosotros les pagaremos sus deudas contraídas en hipotecas impagables y en créditos vencidos. Sin haber disfrutado de las mieles de “su éxito”. Como Como podrán suponer, arreglar esto que esta incrustado en los genes, requiere intervención divina y 500 años. Y ni seguro estoy. Pero como decía Lao Tse, "el camino de mil millas empieza con un simple paso". A reflexionar









Memoria selectiva




Artículos


12/10/07 - Memoria (Y poca historia)
Lorenzo Soriano



Las sociedades libres y modernas, y por esa misma razón, por ser libres y modernas, se permiten siempre cuando llegan a su cenit de civilización y bienestar, adoptar unos tópicos impuestos por los totalitarios, antidemocratas y partidarios por una u otras razones de la destrucción de los Estados, o para imponerse desde la destrucción, o para cambiar la historia que no conviene al discurso nuevo. Es el principio de su fin.
Mao y Stalin, así como su aventajado alumno Castro, borraban y borran de las hemerotecas, las fotos de los antiguos camaradas caídos en desgracia o purgados. Pol Pot, Ho-Chi y los de sudeste asiático,  después de marcharse los USA mataron, hasta hoy, a mas de 10 millones de seres humanos, algunos solo por llevar gafas o tardar en reprogramarse en los campos de reeducación.  Exiliados en Siberia o hacinados en GULAG, y su ocultación hasta Chernobyl, son otro de los éxitos de los “pacifistas” y ecologistas peligrosos para la vida humana.
Las dictaduras son de derechas,-dicen-, cuando ya solo quedan de izquierdas, los judíos y cristianos son fundamentalistas como los árabes, cuando hace mas de 500 años que no, que ya no, los Castrismos y Maoísmos son soluciones para los pueblos, cuando son, hambre, miseria, represión y muerte. Los americanos son imbeciles, cuando en educación, sanidad, comunicaciones y en casi todo, son los primeros a muchísima distancia de los segundos. La Republica era un paraíso, cuando eran una manada de desquiciados que querían acabar con los demás, todos, tuvieran o no el poder de las urnas. Contra el Tópico, cultura , lectura, historia y contraste.
Ni las Cruzadas se formaron por generación espontánea, ni Videla cayo de Marte sobre Buenos Aires, ni Franco, se levanto una mañana dispuesto a Jeringar a los españoles unos 8 lustros o quinquenios.
Lo que ocurre es que los totalitarios de izquierdas, ganan la batalla de medios, por el complejo de los profesionales de la comunicación, los artistas, escritores y cineastas, que suponen que ser totalitario y represor, pero con marchamo izquierda, es positivo.
Gadaffi lo tenía claro. Yamairyya Libre y Socialista, se llamo, y triunfo en todo el mundo. La más atroz de las dictaduras europeas después de la II Guerra, se llamaba, Republica Democrática, y así.
Stalin, como les he comentado se alía con Hitler el primero, y luego, cuando Von Paulus acorrala a Kruschev en Stalingraad, crea el plan para borrar ese pacto de la historia. Hoy en día, un Nazi, no es un Nacionalista y un Socialista asociado, no, es un individuo de derechas, cristiano, amante de la familia , con estudios medios al menos y cargado de valores humanísticos y democráticos. Nada más alejado de lo que Hitler predicaba. Pero el iletrado, lo da por sentado y ni admite careo. Es la Ley.
Pablo Iglesias era un incendiario, no un demócrata, ni que decir de Indalecio, Largo Caballero, Negrin, el del expolio del tesoro del Banco España, e incluso Besteiro al principio, animados por el triunfo Bolchevique, querían hacernos nuevos. Carrillo era algo peor que eso y sus consignas eran cargarse a todo el que le estorbara en su camino y meta, de cumplir las ordenes recibidas y provocar la guerra civil. Calvo Sotelo no era muy demócrata, pero matarlo no era una solución sino provocar la guerra, que tampoco fue por generación espontánea.
Mi abuelo estuvo en la torre de Torrente, preso por falsas acusaciones de quien se quería hacer con sus cosas. Era muy crítico y en eso se apoyo la acusación. Nada había hecho, no mato a nadie, ni torturo a nadie, ni saco a pasear a nadie. Lo soltaron al cabo y aquí estoy yo.
Querer plantarnos ahora a la “idílica republica”, no es más que una molesta y trágica broma. Era unos canallas antidemocratas, que querian exterminar a quien no pensara como ellos, y desde Ortega a Azaña, de ellos mismos, nos lo confirman. Y estaban en democracia cuando saqueaban, asesinaban y violaban,
Los canallas Franquistas, que se vengaron, aunque después, al menos nos libraron de ser Albania, y ahora nos estaríamos despertando del “sueño” comunista, y tendríamos un Puttin y una mafia, y estaríamos en la ruina, la miseria, la ignorancia y el horror. Y no simulaban que era democracia.
Yo no lo hubiera hecho, ni lo apruebo, pero me desespera ver que se juzga acontecimientos de una Europa totalitaria del 30, con parámetros democráticos (a pesar de ZP), del 2007.
A leer, y a que no nos intoxiquen con típicos tópicos, pocos son ciertos.
Ah! Y a Reflexionar, como siempre

 


 

E de la Boetie, La sumision o servidumbre voluntaria


 

 

 

 
 
 
   SOBRE LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA
Por Étienne de La Boétie
 
 
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La famosa imagen de La libertad guiando al pueblo, de Delacroix es el opuesto de la situación de sometimiento a la tiranía sobre la que Étienne de La Boétie medita en su notable ensayo Sobre la servidumbre voluntaria.
 
   Durante su breve vida, Étienne de La Boétie (1530 -1563) produjo uno de los textos fundamentales en la reflexión sobre la libertad. Su inquietud esencial era desentrañar el porqué los hombre se someten a los tiranos cuando, de unirse, podrían alcanzar rápidamente su liberación. La cuestión a dilucidar son las razones de la obediencia voluntaria de los muchos al poderoso: "Si un tirano es un solo hombre y sus súbditos son muchos, ¿por qué consienten ellos su propia esclavitud?". Un tema de psicología y filosofía políticas. La Boétie alentaba la "derrotada de manera automática" de la tiranía si los hombres se niegan a tolerar su propia esclavitud. La Boétie no era partidario del tiranicidio, de la muerte física de la persona del tirano, porque "matar" a un tirano consiste en destruir su poder mediante el retiro no violento del apoyo o consentimiento a su autoridad. Así, se mata no a un hombre sino a la tiranía misma. La posición libertaria de La Boétie en pleno siglo XVI, en el comienzo de las monarquías absolutistas, es un antecedente del gesto liberador de la ilustración y del Contrato social de Rousseau, de la resistencia no-violenta y la desobediencia civil de siglos posteriores.
El Discourse fue escrito alrededor del año 1553. En este siglo se construyeron los cimientos del llamado "antiguo régimen" del absolutismo monárquico francés. Era la época del Rey Francisco I.
   La Boétie procedía de una familia acomodada; eso le permitió escapar del analfabetismo, la miseria y la enfermedad que castigaban a buena parte del pueblo. El hambre era un tremendo flagelo. La Francia del siglo XVI poseía una población de alrededor de 16 millones de habitantes. Era entonces la nación más civilizada y populosa en Europa. Con el propósito de obtener recursos para la guerra, el rey Francisco vendía títulos a los "nouveaux riche", quienes, mediante el oro, compraban un lugar en la aristocracia.
  El discurso fue escrito cuando La Boétie era un estudiante de abogacía en la Universidad de Orleáns, vinculada con los hugonotes y con posturas heréticas. El ensayo surgió puntualmente como consecuencia de la Revuelta de la Gabela en Bordeaux. La gabela era un impuesto que se aplicaba sobre la sal, y que era vivamente rechazado por el pueblo. Esta tensión provocó que los disidentes asesinaran al director general de la gabela y a dos de sus oficiales. Como castigo, el gobierno sentenció a muerte a ciento cuarenta personas, azotó a otras, e impuso desaforadas multas.
  Espoleado por estos hechos, La Boétie se preguntó por las condiciones que permiten que uno solo someta a los muchos. Las principales causas de esta situación las encontraba el joven jurista galo en la manipulación de la educación por los poderosos para estimular el olvido del don de la libertad. Y en la estimulación de costumbres de juegos y prácticas, que también disipan el natural apego del hombre a la vida libre. El texto del joven La Boétie llega a la actualidad luego de muchas peripecias, en su tiempo, vinculadas con la censura. En este momento de Textos olvidados de Temakel, presentamos tres momentos claves del Discourse. La meditación de La Boétie es especialmente pertinente para pensar la posible continuidad de las formas de destrucción de la conciencia y de la real práctica de la libertad en el mundo moderno.
 
   SOBRE LA SERVIDUMBRE VOLUNTARIA
Por Étienne de La Boétie
 
1. El valor de la libertad.
"No veo un bien en la soberanía de muchos; uno solo sea amo, un solo sea rey". Así hablaba en público Ulises, según Homero. Si hubiera dicho simplemente: "No veo bien alguno en tener a varios amos", habría sido mucho mejor. Pero, en lugar de decir, con más razón, que la dominación de muchos no puede ser buena y que la de uno solo, en cuanto asume su naturaleza de amo, ya suele ser dura e indignante, añadió todo lo contrario: "Uno solo sea amo, uno solo sea rey".
No obstante, debemos perdonar a Ulises quien, entonces, se vio obligado a utilizar este lenguaje para aplacar la sublevación del ejercito, adaptando, según creo, su discurso a las circunstancias más que a la verdad. Pero, en conciencia, ¿acaso no es una desgracia extrema la de estar sometido a un amo del que jamás podrá asegurarse que es bueno porque dispone del poder de ser malo cuando quiere? Y, obedeciendo a varios amos, ¿no es tantas veces más desgraciado? No quiero, de momento, debatir tan trillada cuestión: a saber, si las otras formas de república son menores que la monarquía. De debatirlas, antes de saber que ligar debe ocupar la monarquía entre las distintas maneras de gobernar la cosa pública, habría que saber si hay incluso que concederle un lugar, ya que resulta difícil creer que haya algo público en su gobierno en el que todo es de uno. 
  De momento, quisiera tan sólo entender como pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces un solo tirano, que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no tienen más poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo. Es realmente sorprendente -y, sin embargo, tan corriente que deberíamos más bien deplorarlo que sorprendernos- ver como millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el contrario, porque están fascinados y, por decirlo así, embrujados por el nombre de uno, al que no debería ni temer (puesto que está solo), ni apreciar (puesto que se muestra para con ellos inhumano y salvaje). 
¡Grande es, no obstante, la debilidad de los hombres! Obligados a obedecer y a contemporizar, divididos y humillados, no siempre pueden ser los más fuertes. Así pues, su una nación, encadenada por la fuerza de las armas, es sometida al poder de un solo (como la ciudad de Atenas a la dominación de los treinta tiranos), no deberíamos extrañarnos de que sirva, debemos tan solo lamentar su servidumbre; mejor dicho, no deberíamos no extrañarnos ni lamentarnos, sino más bien llevar el mal con resignación y reservarnos para un futuro mejor.
 Nuestra naturaleza es tal que los deberes cotidianos de la amistad absorben buena parte de nuestras vidas. Es natural amar la virtud, estimar las buenas acciones, agradecer el bien recibido e incluso, con frecuencia, reducir nuestro bienestar para mejorar el de aquellos a quienes amamos y que merecen ser amados. Así pues, si los habitantes de un país encuentran entre ellos a uno de esos pocos hombres capaces de darles reiteradas pruebas de su predisposición a inspirarles seguridad, gran valentía en defenderlos y gran prudencia en guiarlos; si se acostumbraran paulatinamente a obedecerle y a confiar tanto en él como para concederle cierta supremacía, creo que sería preferible devolverle al lugar donde hacia el bien que colocarlo allí donde es muy probable que haga el mal. Empero, es al parecer muy normal y muy razonable mostrarse buenos con aquel que tanto bien nos ha hecho y no temer que el mal nos venga precisamente de él.
 Pero, ¡oh, Dios mío!, ¿qué ocurre? ¿Cómo llamar ese vicio, ese vicio tan horrible? ¿Acaso no es vergonzoso ver a tantas y tantas personas, no tan sólo obedecer sino arrastrarse? No ser gobernados, sino tiranizados, sin bienes, ni parientes, ni mujeres, ni hijos, ni vida propia. Soportar saqueos, asaltos y crueldades, no de un ejército, no de una horda descontrolada de bárbaros contra la que cada uno podría defender su vida a costa de su sangre, sino únicamente de uno solo. No de un Hércules o de un Sansón, sino de un único hombrecillo, las más de las veces el más cobarde y afeminado de la nación, que ni siquiera husmeado una sola vez la pólvora de los campos de batalla, sino a pensar la arena de los torneos, y que es incapaz no solo de mandar a los hombres, sino también de satisfacer a la más miserable mujerzuela. ¿Llamaremos eso cobardía? ¿Diremos que los que se someten a semejante yugo son viles y cobardes? Si dos, tres y hasta cuatro hombres ceden, uno, nos parece extraño, pero es posible; en este caso, y con razón, podríamos decir que les falta valor. Pero si cien, miles de hombres se dejan someter por uno solo, ¿seguiremos diciendo que se trata de falta de valor, que no se atreven a atacarlo, o mas bien que, por desprecio o desdén, no quieren ofrecerle resistencia? En fin, si viéramos, ya no a cien ni a mil hombres, sino cien países, mil ciudades, a un millón de hombres negarse a atacar, a aniquilar al que, sin reparos, los trata a todos como a siervos y esclavos, ¿cómo llamaríamos a eso? ¿Cobardía? Es sabido que hay un límite para todos los vicios que no se pueden traspasar. Dos hombres, y quizás diez, pueden temer a uno. ¡Pero que mil, un millón, mil ciudades no se defiendan de uno, no es ni siquiera cobardía! Asimismo, el valor no exige que un solo hombre tome de asalto una fortaleza, o se enfrente a un ejército, o conquiste un reino. Así pues, ¿qué es ese monstruoso vicio que no merece siquiera el nombre de cobardía, que carece de toda expresión hablada o escrita, del que reniega la naturaleza y que la lengua se niega a nombrar?
 Que se pongan a un lado y a otro a mil hombres armados, que se les prepare para atacar, que entren en combate, unos luchando por su libertad, los otros para quitársela: ¿que de quienes creéis que será la victoria? ¿Cuáles se lanzarán con más gallardía al campo de batalla: los que esperan como recompensa el mantenimiento de su libertad, o los que no pueden esperar otro premio a los golpes que asestan o reciben que la servidumbre del adversario? Unos llevan siempre como bandera la felicidad similar en el porvenir; no piensan tanto en las penalidades y en los sufrimientos momentáneos de la batalla como en todo aquello que, si fueran vencidos, deberían soportar para siempre, ellos, sus hijos y toda la posteridad. Los otros, en cambio, no tienen mayor incentivo que la codicia, que, con frecuencia, se mitiga ante el peligro y cuyo ficticio ardor se desvanece con la primera herida. En batallas tan famosas como las de Milcíades, Leónidas y Temistocles que tuvieron lugar hace dos mil años y que están tan frescas en la memoria de los libros y de los hombres como si acabaran de celebrarse, ¿qué dio -para mayor gloria de Grecia y ejemplo del mundo entero- a tan reducido número de griegos, no el poder, sino el valor de contener aquellas formidables flotas que el mar apenas podía sostener, de luchar y vencer a tantas naciones, cuyos capitanes enemigos todos los soldados griegos juntos no habrían podido rivalizar en número? En aquellas gloriosas jornadas, no se trataba tanto de una batalla entre griegos y persas como de la victoria de la libertad sobre la dominación, de la generosidad sobre la codicia" (*).
2. El sometimiento es consentido.
...Para obtener el bien que desea, el hombre emprendedor no teme el peligro, ni el trabajador sus penas. Sólo los cobardes, y los que ya están embrutecidos, no saben soportar el mal, ni obtener el bien con el que se limitan a soñar. La energía de ambicionara ese bien les es arrebatada por su propia cobardía; no les queda más que soñar con poseerlo. Ese deseo, esa voluntad innata, propia de cuerdos y locos, de valientes y cobardes, les hace ansiar todo aquello cuya posesión les hará sentirse felices y satisfechos. Hay, no obstante, una cosa, una sola, que los hombres, no sé por qué, no tiene siquiera la fuerza de desear: la libertad, ese bien tan grande y placentero cuya carencia causa todos los males; sin la libertad todos los demás bienes corrompidos por la práctica cotidiana de la servidumbre pierden por completo su gusto y su sabor. Los hombres sólo desdeñan, al parecer, la libertad, porque, de lo contrario, si la desearan realmente, la tendrían. Actúan como si se negara a conquistar tan precioso bien únicamente porque se trata de una empresa demasiado fácil.
¡Pobres miserables gentes, pueblos insensatos, naciones obstinadas en vuestro propio mal y a ciegas a vuestro bien! Dejáis que os arrebaten, ante vuestras mismas narices, la mejor y mas clara de vuestras rentas, que saqueen vuestros campos, que invadan vuestras casas, que las despojen de los viejos muebles de vuestros antepasados. Vivís de tal suerte que ya no podéis vanagloriaros de que lo vuestro os pertenece. Es como si considerárais ya una gran suerte el que os dejen tan solo la mitad de vuestros bienes, de vuestras familias y de vuestras vidas. Y tanto desastre, tanta desgracia, tanta ruina ni proviene de muchos enemigos, sino de un único enemigo, aquél a quien vosotros mismos habéis convertido en lo que es, por quien hacéis con tanto valor la guerra y por cuya grandeza os jugáis constantemente la vida en ella. No obstante, ese amo no tiene más que dos ojos, dos manos, un cuerpo, nada que no tenga el último de los hombres que habitan e nuestras ciudades. De lo único que dispone además de los seres humanos es de un corazón desleal y de los medios que vosotros mismos le brindáis para destruiros. ¿De dónde ha sacado tantos ojos para espiaros si no de vosotros mismos? Los pies con los que recorre vuestras ciudades, ¿acaso no son también los vuestros? ¿Cómo se atrevería a imponerse a vosotros si no gracias a vosotros? ¿Qué mal podría causaros si no contara con vuestro acuerdo? ¿Qué daño podría haceros si vosotros mismos no encubriérais al ladrón que os roba, cómplices del asesino que os extermina y traidores de vuestra condición? Sembráis vuestros campos para que él los arrase, amuebláis y llenáis vuestras casas de adornos para abastecer sus saqueos, educáis a vuestras hijas para él tenga con quien saciar su lujuria, alimentáis a vuestros hijos para que él los convierta en soldados (y aún deberán alegrarse de ello) destinados a la carnicería de la guerra, o bien para convertirlos en ministros de su codicia o en ejecutores de sus venganzas. Os matáis de fatiga para que él pueda remilgarse en sus riquezas y arrenallarse en sus sucios y viles placeres. Os debilitáis para que él sea más fuerte y más duro, así como para que os mantenga a raya más fácilmente.. Podrías liberaros de semejantes humillaciones -que ni los animales soportarían- sin siquiera intentar hacerlo, únicamente queriendo hacerlo. Decidíos, pues, a dejar de servir, y seréis hombres libres. No pretendo que os enfrentéis a él, o que lo tambaleéis, sino simplemente que dejéis de sostenerlo. Entonces vereéis cómo, cual un gran coloso privado de la base que lo sostiene, se desplomará y se romperá por sí solo. (*) 
 
3. La servidumbre por el imperio de la educación y la astucia de la tiranía.
  ...Nadie se lamenta de no tener lo que jamás tuvo, y el pesar no viene jamás sino después del placer y consiste siempre en el conocimiento del mal opuesto al recuerdo de la alegría pasada. La naturaleza del hombre es ser libre y querer serlo. Pero también su naturaleza es tal que, de una forma natural, se inclina hacia donde le lleva su educación.
 Digamos, pues, que en el hombre, todas las cosas son naturales, tanto si se cría con ellas como si acostumbra a ellas. Pero solo le es innato aquello a lo que su naturaleza, en estado puro y no alterada, le conduce. Así pues, la primera razón de la servidumbre voluntaria es la costumbre, al igual que las mas bravos caballos rabones (caballos de crín y orejas cortadas) que, al principio, muerden el freno que, luego, deja de molestarlos y que, si antes coceaban al notar la silla de montar, después hacen alarde los arneses y, orgullosos, se pavonean bajo la armadura. Se dice que ciertos hombres han estado siempre sometidos y que sus padres ya vivieron así. Pues bien, estos piensan que les corresponde soportar el mal, se dejan embaucar y, con el tiempo, eran ellos mismos las bases de quienes les tiranizan. Pero el tiempo jamás otorga el derecho de hacer el mal, aumenta por el contrario la ofensa. Siempre aparecen algunos, más orgullosos y más inspirados que otros, quienes sostienen el peso del yugo y no pueden evitar sacudírselo, quienes jamás se dejan domesticar, ante la sumisión y quienes, al igual que Ulises, a quien nadie ni nada detuvo hasta volver a su casa, no pueden dejar de pensar en sus privilegios naturales y recordar a sus predecesores y su estado original. Son estos los que, al tener la mente despejada y el espíritu clarividente, no se contenta, como el populacho, con ver la tierra que pisan, sin mirar hacia adelante ni hacia atrás. Recuerdan también las cosas pasadas para juzgar las del porvenir y ponderar las presentes. Son los que, al tener de por si la mente bien estructurada, se han cuidado de pulirla mediante el estudio y el saber. Esto, aun cuando la libertad se hubiese perdido irremediablemente, la imaginarían, la sentirían en su espíritu, hasta gozarían de ella y seguirían odiando la servidumbre por más y mejor que se le encubriera.
 El Gran Turco se dio cuenta de que los libros y la sana doctrina proporciona a los hombres más que cualquier otra cosa, el sentido de su dignidad como personas y el odio por la tiranía, de modo que no tiene en sus tierras a muchos sabios, ni tampoco los solicita. Y, en cualquier otro lugar, por elevado que sea el número de fieles a la libertad, su celo y el amor que le prodigan permanece pese a todo su efecto porque no logran entenderse entre ellos. Las libertad de actuar, hablar y de pensar les está casi totalmente vetada con el tirano y permanecen aislados por completo en sus fantasías.  
(...) Pero esa astucia de los tiranos, que consiste en embrutecer a sus súbditos, jamás quedó tan evidente como en lo que Ciro hizo a los lidios, tras apoderarse de Sardes, capital de Lidia, al apresar a Creso, el rico monarca y hacerlo prisionero. Le llevaron la noticia de que los habitantes de Sardes se habían sublevado. Los habría aplastado sin dificultad inmediatamente; sin embargo, al no querer saquear tan bella ciudad, ni verse obligado a mantener un ejército para imponer el orden, se le ocurrió una gran idea para apoderarse de ella: montó burdeles, tabernas y juegos públicos, y ordenó que los ciudadanos de Sardes hicieran uso libremente de ellos. Esta iniciativa dio tan buen resultado que jamás hubo ya que atacar a los lidios por la fuerza de la espada. Estas pobres y miserables gentes se distrajeron de su objetivo, entregándose a todo tipo de juegos; tanto es así que de ahí proviene la palabra latina (para los que nosotros llamamos pasatiempos). Ludi que, a su vez, proviene de Lydi. No todos los tiranos han expresado con tal énfasis, su deseo de corromper a sus súbditos. Pero lo cierto es que lo que éste ordenó tan formalmente, la mayoría de los otros han hecho ocultamente. Y hay que reconocer que esta es la tendencia natural del pueblo, que suele ser más numeroso en las ciudades; desconfía de quien le ama y confía en quien lo engaña. No creáis que ningún pájaro cae con mayor facilidad en la trampa, ni pez alguno muerde tan rápidamente el anzuelo como esos pueblos que se dejan atraer con tanta facilidad y llevar a la servidumbre por un simple halago, o una pequeña golosina. Es realmente sorprendente ver cómo se dejan ir tan aprisa por poco que se les dé coba. Los tragos, los juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales exóticos, las medallas, las grandes exhibiciones y otras drogas eran para los pueblos antiguos los cebos de la servidumbre, el precio de su libertad, los instrumentos de la tiranía.(*)
    
(*) Fuente: Todos los pasajes en Étienne de La Boétie, "El discurso de la servidumbre voluntaria", Barcelona, ed. Tusquets.
 
 

 

 

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