Seguir a ReflexionesLS en Twitter Youtube_logo_35Separador

Comparte o imprime

MONIPODIO




MONIPODIO.      L. Soriano

Revelador y consecuente  al  Patio de Monipodio, (Rinconete y Cortadillo-Cervantes), estamos asistiendo a un espectáculo grotesco de mercado de favores al respecto de la “ley de abdicación”. Lo más curioso es que la han aprovechado todos, cada uno de ellos, venden su apoyo, compran sus “mercancías” exoneradoras, ungüentos, balsamos, crecetodo, vaselina, Netol, y hasta “PolCrem”.

Qué nivel de degeneración mas horroroso anega nuestra política, que daño y que vergüenza produce ver como estamos todos pendientes de ver que paso con el Capeto Mayor, que a que se debió ese arrebato,  que que hará, si será aforado o inmune, o si será violable durante un rato. Que si se divorciara ahora, que si se irá a Mónaco, que si tendremos que ampliar asignación, que si el Mamotreto de Caza. Los príncipes, el, ingenuo y soñador, - no tiene idea donde se mete- y ella, más fría y calculadora, pero con las opciones pensadas, las decisiones tomadas, y las puertas abiertas, están nerviosos por la que les dejo el antecesor. Y nosotros todos aquí especulando y dejando al ex Rey en bastante mal lugar, ya que, yo consideraría una ofensa el que, si me pitaban ayer, hoy que digo que me voy, me aplaudan a rabiar y me vitorean como al “enemigo que huye”.

Pero yo quisiera recalcar lo que ocurre en la negociación en el “patio”. Los “negocios” que ocurren a la sombra de la Renuncia, que se han puesto en marcha deprisa, sin demora, aprovechando el tren que corre y pasa, que no se nos lleve la corriente por camarón dormido. Gurtel, Noos, Maleni, EREs de Alaya, Elpidios, IU y sus atracos, Podemos, Mas, Pujol, Duran y diez mil que no sabemos, todos han saltado como garrapatas esperando su oportunidad.          Y, con toda seguridad,  van a aligerar sus problemas en esta frenética ruleta, con piñata incluida para quien tenga más cromitos que cambiar. Yo callo, yo voto, yo retraso, yo no he visto, yo no veo, yo no sé, yo no impido.

Sinceramente si el Manco de Lepanto hubiese asistido a este grotesco espectáculo, quizás no lo hubiese retratado literariamente porque resultaría increíble relatarlo y al lector aceptarlo. Eso sí, en algunos casos conspicuos, se nos pide paciencia para que terminen el mercadeo.
 Espantoso.
A reflexionar.

0 comentarios:

Publicar un comentario