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Cartilla

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La Cartilla.- L Soriano





Y los políticos socialistas están tan contentos con haber agarrado el poder, que no paran de festejar su suerte devenida. Prometen y prometen, agenda social, salario universal, impuestos a “los ricos”, que tiemblen amenazaba el gran Capo. Y ya están gastando lo que creen que van a recaudar. Lo de sucesiones, lo tienen más claro. Una bicoca racaudatoria. La gente se muere y es una apuesta segura. Y encima ellos tienen la vara de medir lo que vale lo que quieras heredar, y tasar su precio. Ellos quieren efectivo, aunque el finado entregue piedras, tierra o enseres. Pero lo malo es que en este mercado que ellos asustan, transformar la herencia en dinero es tarea costosísima, y a veces imposible. Ellos te dan 6 meses, generosos. “Si no venden es porque no quieren, que lo bajen”. Eso sí, si lo bajan el impuesto será sobre lo que dice el Tasador del Ejecutivo. Que no va a perderse el “pueblo”, el impuesto porque esos ricachones quieran regalarlo. Y por si fuera poco la Ganancia Patrimonial, algo perverso donde los haya, por gravar lo que el Gobierno dice que vale actualmente tus bienes sin realizarlo, venderlo o enajenarlo, quieren que no haya tramo exento si sobrepasa la línea imaginaria de hasta dónde llega la pobreza y empieza la riqueza. Así, la sucesión dejara a muchos renunciando obligados. Y almacenes y propiedades del gobierno que mayormente acabaran destruidas, invendibles, en manos de subastadores usureros o en chatarras. Ellos saben que lo de las sucesiones, afectara mucho más a los que los auparon al poder que a los que dice que les va a afectar. Siempre es asi. Pero les da igual, son de izquierdas y la falsa hegemonía moral les une y abraza.



Y es que la senda de la Cartilla está clara. Les explico. Subir impuestos, siempre, pero en época de ralentización o recesión, es una locura que solo se les ocurre a estos mamertos malintencionados. Y es que es detraer de la economía circulante y productiva una masa enorme de dinero, que se deja de consumir o ahorrar. O sea, de reinyectar en el flujo productivo. Eso provoca dificultades a las empresas, autónomos, negocios y profesionales, es decir a la economía productiva. Esas dificultades llevan a cierre, despidos con indemnizaciones que emanan de las leyes laborales absurdas que padecemos, baja de recaudación y cotizaciones sociales. Con lo que se producen recortes graves en las verdaderas necesidades y el paro, en comunidades como la Canaria, pueden alcanzar cotas del 40% entre el Turismo a la baja y este Gobierno mortal, que presume de que va a secar las fuentes de donde emanan los recursos escasos de las islas. No se olvide que en Canarias NO hay industria alguna digna de ser llamada así. Por lo que los valores de capitalización son bajísimos y los salarios altos son impagables dado que los receptores, no producen lo que consumen o cuestan, ni la sociedad admite precios que soporten el traslado de las cargas que el Gobierno desquiciado les pueda imponer. Además, desincentiva a inversores que ven que se les maltrata fiscalmente y más, a quien invierte, ahorra o busca como ganar dinero mediante talento o eficacia. Por otra parte, solo con anunciar lo de la paga universal, ya se dan cientos de personas de baja voluntaria para cualificar a la hora de pedirla ampliada. La Peste del salario social, no es que no obligue a no trabajar para conseguirlo, sino que las generaciones futuras, no se habrán esforzado nada por no perderlo, por no compensarles. Sino que las siguientes generaciones serán de mano de obra sin cualificar y barata. En una palabra se va hacia un empobrecimiento total de una parte, de la población, con lo que las “soluciones” de izquierdas, gana adeptos.                                      ¿Y cuál es el objetivo final? Pues la Cartilla Moderna de racionamiento para adeptos, cómplices o sostenedores de quien la concede. Esta ampliamente experimentado en las dictaduras comunistas y Teocracias varias.    Y a Europa, a la que pertenecemos pero a la que igualarnos ni podemos soñar, les importamos una verdadera higa, mientras sigamos siendo sus consumidores más adeptos y cautivos, además de sus camareros y empleados de mano de obra con o sin cualificar y, por supuesto,  barata.



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