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Insaciables


INSACIABLES.-                                                                                                                        L. Soriano

Cuando la nefasta transición tan mal negociada, pactada y tramada, deja en manos de “hombres honorables” el Gobierno de la Nación, no se protegen que no los hubiese. No hicieron como Jefferson, ni como Calvino, desconfiados de que la bondad del ser humano sea generalizada. Aceptaron o dieron por hecho, que los presidentes Autonómicos, los diputados, los partidos,  todas las instituciones y demás organismos políticos, jurídicos, administrativos y sociales, iban a intervenir por el bien común, de la sociedad y el bienestar general. Ingenuos peligrosos.          No nos protegieron contra las sanguijuelas insaciables en que poco a poco, y viendo su impunidad y nuestro cómplice silencio, se han convertido diríase que todos los políticos y cargos públicos e institucionales de este país. Contaminándolo todo, arrastrándolo todo al lodo de la corrupción, a la ciénaga de la prevaricación, del cohecho, del soborno, de la mordida, de la comisión. Ninguna institución se libra, ni la más “Alta”, o mejor dicho, esa  es la peor de todas, y la que más daño hace y sigue haciendo a nuestro extinto país. No hay catarsis interna política, no hay movimientos totales de regeneración. Nadie quiere aceptar la realidad que significaría muy probablemente su desaparición. Se refugian en la no generalización, en que no todos son iguales, aunque no denuncien y miren para otro lado cuando no acuden al reparto con ansia y sin pudor. ¿Es que no hay ni un solo grupo, ni uno, de hombres justos, de hombres de Estado, en genérica expresión? ¿No hay nadie que quiera tomar el liderazgo sin ser un salvapatrias, simplemente diciendo lo que hay que decir, haciendo lo que hay que hacer y “obligando” a toda esta caterva a que abandone los resortes del poder que usan para su provecho más inicuo?             Al parecer no lo hay.                                                                                          No estoy de acuerdo con que Rajoy dimita, aun deseándolo con todo mi  corazón; sería justo pero no razonable, ni serviría para nada, si con el no se van la inmensa mayoría de los políticos de todo partido o condición, diría que Todos sin excepción por acción u omisión impregnados de la enfermedad de la manada, de la casta sublime. La renovación como el cambio, tendrá que ser completo, profundo, un Núremberg implacable contra todos los que han atentado contra nuestras vidas y haciendas, y contra los que no nos defendieron, ni nos apoyaron ni nos socorrieron. Prefiriendo salvarse ellos, engordar con nuestro sacrificio, requisar nuestro sustento para vivir entre lujos y sedas. Son insaciables. Ha quedado demostrado que todo lo publico está contaminado, no funciona o funciona mal, es amiguismo, parentocracia, amistocracia, clan y clientela. Se dijo de remunerarlos bien y darles privilegios inalcanzables para el resto de la ciudadanía por que se  evitaría  que necesitaran corromperse. Antes al contrario, el efecto llamada de sus pingües canonjías, ha hecho que como los tiburones al olor de la sangre, ellos al olor del dinero, cada vez se vuelven más avariciosos y malvados. Sus brazos armados, son tentáculos que como la hidra se multiplican al cortarlos. Se acabo la construcción, pues ahora la energía solar, las ONG, las contratas sin tino aumentadas a la estratosfera, siempre encuentran un cauce para el caudal que necesitan. Son Insaciables, repito. Son sangoneretas de entre cañas y barro. No les importa el sufrimiento ciudadano, son insensibles, déspotas, y egoístas altaneros.

Créanme de verdad que estoy preocupado, pues son mentirosos, falsos y falsarios. Nos ocultan la realidad en la que nos han metido y quieren que no pase nada a ver si nada pasa. Pero pasara. Aunque la pregunta es, ¿Cómo nos desharemos de ellos sin violencia? Son Insaciables, insisto. A Reflexionar.

 

1 comentarios:

Se puede decir más alto, pero no más claro.
El problema es como deshacerse de toda esta tribu de parásitos y ineptos, lameculos y rastreros, (me abstendré de nombrar más calificativos, para no herir mi sensibilidad).
¡¡ Salud para el autor de este texto !!

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