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Nos Gobiernan funcionarios


GOBERNADOS  Por Funcionarios.                                                                                                                        L. Soriano

Si alguno de nuestros políticos leyera la historia, vería que  como no hay nada nuevo bajo el sol, todo está ya visto, para no usar latinajos ni sinónimos en lengua extranjera. Sabemos que sobran muchísimos funcionarios y que de estos, casi todos, han sido contratados para que los políticos muestren su poder y creen clientela.  Sabemos que los funcionarios son necesarios, ni siquiera un mal necesario, sabemos que hay muchos abnegados y eficientes, y otros que desde siempre se interesan por hacer su trabajo lo mejor posible, cuando otros compañeros les dejan, que no siempre ocurre así. Sabemos que hay funcionarios que afean a sus compañeros ineficaces o ineficientes su falta de atención y sabemos que hay pocos Jefes que se atreven a poner orden en el colectivo y hacer cumplir la Ley del Funcionariado en lo que respecta a los derechos del administrado, que normalmente no conoce  sus derechos y no los ejerce por tanto. Sabemos que se han aprobado leyes en épocas recientes que dañan al administrado y dan un excesivo poder de maltrato al contribuyente sin que por ello se vulnere la norma. Sabemos que por muchas quejas que pongamos NINGUNA llega JAMAS a ningún sitio puesto que el corporativismo es enfermizo y endémico.

Esto sabido, y con las debidas excepciones que solo confirman la regla, la conclusión es que estamos mal administrados, muy mal y hay una cierta confusión entre los que están a un lado y al otro del mostrador o centro de atención.  Esto conlleva a que muchas veces el funcionario se crea un ser superior al administrado y lo trate con displicencia, mala educación y hasta con cierto desprecio y mala educación. Cuando no se venga del administrado, e incluso, a veces lo perjudica no dándole el asesoramiento debido o incluso confundiéndolo.                                             La mas palmaria y conspicua prueba de ello es que hay una inmensa mayoría de jóvenes y no tanto, que lo que desean no es crear una empresa, ser un buen profesional o ser un investigador reputado o un periodista de primera, no, la más demandada de todas las profesiones es la del funcionariado. Fracaso total del sistema en general. Todos quieren ser con mucho, funcionarios. Será por alguna razón. Tienen un exceso de derechos, de prerrogativas y prebendas, que por otra parte no son extensibles a los demás trabajadores de este país lo que los convierten ya en unos “privilegiados” en todos los aspectos, con escasa responsabilidad.                                                                                                                                               Bien es verdad que algunos han hecho una “oposición”, y al parecer eso les da derecho a de por vida a tener los privilegios que gozan sin tener que preocuparse más ya en su vida de otra cosa que asistir, con sus estacionalidades permitidas o consentidas, legales o de convenio, y permanecer en su puesto de trabajo un numero de minutos que van de 0 a  400 de lunes a viernes, pero a su discreción, con libertad, no sujetos a la presión de la producción, ni a cuadrar balances , ni a administrar recursos escasos. Quizás en sus domicilios particulares tengan algunos esa función, al igual que en sus vidas privadas, pero el dinero que manejan en su funcion, sus sueldos y sus prebendas, lo que se necesita para el día a dia del puesto del trabajo  se lo encuentran “dado”.  Sus emolumentos son mimados por el Gobierno de turno para que no pierdan poder adquisitivo, pero el que esté o haya dinero, no es asunto suyo.                          Esto les proporciona una carencia, que si bien no es excluyente, nada es excluyente, y nada es descalificatorio, lo que no es de recibo que se hayan apoderado de los resortes de poder desde dentro, controlando la administración, los partidos y los dineros, y escalando puestos dentro de las organizaciones hasta alcanzar las cúpulas del poder.                                                           Estamos gobernados por funcionarios, o personas que jamás han trabajado fuera del  ámbito de la Administración, y han vivido siempre de ellas, no teniendo que ocuparse de conseguir  el sustento fuera  de ella. E incluso en la oposición empezando por su presidente, la mayoría son funcionarios, de carrera o “Chusqueros” como se dice en argot militar, que van escalando por razones varias, no todas con motivos de orgullo

Una vez sentado esto, siempre claro está, desde mi punto de vista que no compartirá  seguramente una legión de funcionarios, el que nos gobiernen personas con esas carencias, que nunca hayan sentido la presión del riesgo, de la competencia, de la producción , de la productividad, de la obtención de rendimientos, de la incorporación de  valor añadido a las cosas o productos, de inventar, de innovar, de acometer y asumir  acciones y tomar decisiones con responsabilidad por los resultados, de la tenacidad y del desvelo para mantener a flote a sus empresas , sus despachos, sus familias y su modo de vida, no es lo que más nos conviene. No son las personas idóneas, y aquí, creo sinceramente, desde el respeto y desde la consideración, no deberían por definición ser los que nos gobernasen y cerrasen las puertas del Alamut y del Gotha  político a los válidos y preparados  con un bagaje intelectual, cultural y de comprobado éxito empresarial , que pudieran dirigir este país de manera distinta que un puñado de funcionarios desconocedores de los resortes de la producción y de la obtención de rendimientos para los ciudadanos, optimizando los recursos, administrando con mano de hierro y llamando a las cosas por su nombre y poniendo a las personas en su sitio, estableciendo un orden riguroso y un respeto escrupuloso por los administrados y por los impuestos que ceden a la Administración  a todos los niveles.

A reflexionar

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